Juliana Klinkert guias para brillar en Joshua Tree

Algunas personas me preguntan, como hago para cambiar? Cual ha sido tu secreto para dejarlo todo y hacer lo que haces?

Algunas personas me preguntan, como hago para cambiar? Cual ha sido tu secreto para dejarlo todo y hacer lo que haces?

La verdad no hay ningún secreto, lo único que ha sucedido a través de la vida es que he buscado las condiciones para poder desarrollar lo que sé que alimenta mi corazón  y el de los demás. Cuando me doy cuenta que las condiciones bajo las cuales estoy viviendo me están impidiendo realizar esto, simplemente me muevo. Eso sí. No ha sido una tarea fácil. Desde el momento que me doy cuenta que lo que estoy viviendo no está aportando a mi meta, hasta el momento que hago el cambio pasan unos buenos meses.

Y que pasa durante esos meses? Pues que me quedo envuelta en ese lado de mi mente que creemos silencioso, pero que a la vez es destructivo y manipulador. En mi caso pillarme a ese lado de mi mente, que llamaré el saboteador fue maravilloso y a la vez doloroso. A nadie le gusta permitirse ver los errores que cometemos una y otra vez.

Cuando confiaba que ese saboteador ya había sido descubierto y que ya estaba al otro lado, plop, me daba cuenta que lo único que estaba sucediendo era que estaba llegando ese mismo saboteador solo que vestido con una nueva máscara.

Ese saboteador parece ser súper inteligente, se adapta rápidamente a las nuevas situaciones que le ponemos y hace todo lo posible por lograr su meta, y cuál es la meta del saboteador: PERTURBARNOS.

Cada que me sentía perturbada me daba cuenta que le estaba dando un punto adicional al saboteador, se convirtió entonces en un juego de azar, similar al BINGO, el que primero tachara todos los números en el cartón ese gritaba, en vez de BINGO, PERTURBATE.

Era un juego entre el Saboteador y yo. Muchas veces él tenía el cartón ganador, y aún hoy en día, a veces, el Saboteador llena su cartón, la diferencia es, que ahora, rápidamente queda descalificado!!!

Tu que eres lector de este artículo, me imagino que ya estarás entendiendo cual es esa primera condición que tuve que entender para poder cambiar.

¿Cuál crees que fue?

Anímate a buscar dentro de ti.

Por mi lado:

  1. Me di cuenta del juego, el que se posiciona primero es el que gana.

Pues así fue. En un ejemplo puntual, tu puedes sacar tus propias conclusiones, la idea de este artículo es que lo uses para tu beneficio, y no para que sea un artículo mas que leíste. Si te quieres mover pues algo debes descubrir.

Cuando decidí que  me iría a estudiar Budismo al otro lado del mundo, en un monasterio en el cual ningún Colombiano había ido. Y que estaba eligiendo dejar esa agencia de publicidad que me pagaba una cantidad de dinero específica mensual, y que me daba seguridad económica. El SABOTEADOR  tenía el coctel perfecto para aparecer.

En mi caso a través de amigos y familiares. Durante mucho tiempo me preocupé  por lo que decían de mí, por lo que pensaban de cada movimiento que daba. Mi SABOTEADOR ya me había analizado suficiente para conocer mi lado débil. Así que esa fue la forma que tomó en mí, porque ya sabrán, el escoge la forma en la que definitivamente lo notaremos, o más coloquialmente el hará que sintamos el dedo en la herida; porque simplemente nos conoce, y tiene muy clara su meta, PERTURBARTE.

Así que en mi caso logró perturbarme, logró angustiarme y entristecerme. Sin embargo, con esas emociones me fui para Nepal y al transcurrir el tiempo descubrí que todas esas sensaciones eran posibles porque había un saboteador en mí. Busque maneras para apaciguarlo. Y acá noté una segunda condición.

  1. Me di cuenta que el saboteador se viste de diferentes maneras para continuar con su trabajo de perturbarme

Cada que juraba que el saboteador se había ido y que ya los cartones del BINGO se habían acabado, tenga, me daba cuenta que los cartones se estaban reproduciendo.

Me la pasaba todo el tiempo tratando de eliminar el resultado en vez de la causa. Estaba haciendo que mis amigos y familiares se sintieran bien. Hacía todo por justificar mis actos, y me dejaba envolver en la película. En el drama que el SABOTEADOR había creado para mí.  Ellos eran los actores perfectos que el saboteador había elegido. Y yo en vez de darme cuenta del juego, y de observar profundamente que estaba permitiendo al saboteador  pasar feliz. Me enganchaba con las personas que él había tomado como los actores de esa película. El resultado: yo la pasaba mal y me desgastaba mientras el saboteador iba a una linda playa de vacaciones, feliz, porque había cumplido con su objetivo.

Cuando deje de engancharme con mis amigos y familiares. Y noté la obra teatral en la que estaba envuelta….Plop. El saboteador sacó sus cartones intelectuales.

Ahora llegaba a mí para hacerme hablar como si fuera un libro de matemáticas. Nadie entendía lo que yo decía, y por hay derecho yo no entendía porque nadie me entendía. Ah, ahí pasé otro buen rato atrapada, jajaja, tenga! El saboteador nuevamente había ganado.

Hasta que un buen día, descubrí la tercera condición que me ayudó a continuar en el cambio.

  1. Dejé de creerme más fuerte que el saboteador

Comencé a darme cuenta que el saboteador existe en esta vida para hacerme dudar, para impedir que mis sueños se hagan realidad, y psss….  mientras más grandes los sueños mejores actores consigue el saboteador.

Así que decidí aprender a disfrutar los momentos de duda. A darle la bienvenida a este lindo mostrito que me ayuda a asegurarme de que lo que aspiro si es de verdad lo que me imagino logrando.

Hoy en día no dudo que el saboteador va a aparecer. Cada que genero un nuevo cambio estoy lista y atenta para fluir con su aparición.  A veces el saboteador aparece bajo circunstancias que parecen muy obvias, y me hace caer en el juego.

Cada que me siento incómoda reviso la nueva manera que encontró para aparecer. Le sonrío, lo reciclo; o sea saco la basura que alcancé a almacenar dentro de mí. Genero los cambios necesarios para sacar esa incomodidad de mi camino y continúo con atención.

  1. Nunca menospreciar al SABOTEADOR

Ha sido la mejor actitud que he tomado últimamente. Él está ahí y no lo puedo evitar, lo que sí puedo hacer es notarlo y fluir con su juego.

Para vivir la vida es necesario experimentar que estamos vivos.  Observa el mundo como un espacio infinito y deja de quedarte atrapada en lo finito.

Un fuerte abrazo

Juliana Klinkert