Juliana Klinkert Meditacion Los Angeles

Como bendecirnos cada día

Entrar en un Uber en Los Angeles es entrar en una obra de teatro, nunca sabes con que tipo de historias vas a bajarte de aquel carro en el que te sentaste por unos minutos.

Es usual que la primera pregunta sea: ¿De dónde es ese acento? (Cuando hablo en mi ingles paisa) o ¿De dónde eres? De Brazil? Y cuando digo Colombia… quienes sepan Español dirán ahhhh, Colombiana…. Y quienes no saben español dirán… Ahh… y si es verdad todo lo que muestran en la televisión… Hasta una vez una persona me preguntó es verdad que Pablo Escobar está muerto? Ups… que decir ante esto?

Después las preguntas se acaban y entra el momento de silencio, hasta que parece que el silencio incomodara ha algún@s conductores y pues empiezan a contarte historias de todas las personas que han transportado…

“El otro día tuve que ir hasta vegas”, “Un americano monto un hotel en Tailandia y lleva 20 años viviendo allá después de haber entrado en bancarrota”, “una señora me pidió que la llevara al desierto en plena hora pico y me demoré como 5 horas y tuve que regresar sin tener otro cliente”, “Alguien pegó chicles en el techo de mi carro”, “alguien vomitó en mi carro”… y las anécdotas continúan incesablemente.

Después de bajarme de cada Uber me tomo un tiempo para reflexionar acerca de lo interconectados que estamos todos los seres. Sólo pensemos en esto…. entro en el carro de alguien desconocido, esta persona me cuenta la historia de alguien desconocido, y al bajarme del coche termina tanto el conductor como la otra persona siendo familiar para mí.

Así mismo es cómo funciona la energía, cuando enviamos a alguien amor, así no estemos físicamente presentes esta persona recibirá esta emoción, tendrá una sensación de bienestar o gozo repentino que ni sabe de dónde viene muchas veces.

Siempre le digo a quienes quieren empezar a meditar, y de repente he escrito sobre esto una y otra vez, pero no importa porque mientras más lo leamos más lo guardaremos en todo nuestro cuerpo. La meditación es una sensación. La meditación no es un pensamiento.

Si empezamos a creer que estamos meditando por que de repente podemos hacer una respiración profunda y decirnos estamos bien, pues nos estamos regalando pañitos de agua tibia. Rétense a ir más profundo, rétense a realmente regalarse por unos segundos esa sensación de bienestar en su cuerpo.

Repetir “estoy bien” es como estar en la mitad del desierto pensando que un chorro de agua super fría va a aparecer repentinamente.  Podemos desear el chorro de agua fría en la mitad del desierto y quedarnos deseándolo, o de repente regresar a la sensación.. Cómo me sentiría en este desierto si un chorro de agua fría estuviera bañando mi cuerpo… y regalarme esa sensación…

Así entrenamos nuestra mente, asi es como los nativos americanos hacen que las lluvias lleguen o sanan a las personas. Ese es el poder de la mente.

Por más que yo escriba estas letras una y otra vez no haré que tú te sientas mejor, pero si te daré el empujón para que lo trates por ti misma. Esto no es magia, este es el poder de la mente. Sólo tu puedes regalarte esto. Así que te propongo que te regales esta sensación de bienestar durante muchos segundos del día. Tu eres la única persona que te acompaña durante las 24 horas, así que sólo tu puedes ser tu mejor maestra. Ándale, regálate eso que tanto anhelas. Y repite ese regalo cuantas veces lo añores.

Te mando un abrazo inmenso. Muack!

Juli