Despertando el silencio femenino

Un día hablaba con una mujer; adinerada, de alta sociedad. Me contactó porque quería una sesión de meditación. Le dije, claro. Al terminar la sesión y al sentir el estrés que estaba contenido en su mente, le propuse que hiciéramos un programa de meditación y charla intensivo durante 8 días, y luego nos podríamos ver una vez por semana. Su respuesta fue: no yo no necesito eso, gracias. Colgó el teléfono sin decir más palabras.

Acerca juliana klinkert Bodhi Tree LAMujeres como ella, son las que hacen este camino más vivo, para que este transcurrir por la tierra humana pueda ser más sentido.

El silencio puede enloquecerte o tranquilizarte. Depende de cómo te quieras relacionar con él. Decidir movernos de una emoción, de un lugar puede desestabilizar, pero quedarnos en un mismo lugar por muchos años puede enloquecernos.

Cada propuesta de este mundo puede convertirse en nuestra cárcel o en nuestra bendición.

Una mujer llego hace poco a mí, nunca antes había meditado, pero sentía profundamente la necesidad de llenar su silencio con algo diferente. Bajo un dolor inmenso en su mente, dejó de salir de su casa. Decidió aislarse del mundo y solo entrar en contacto con las personas a través de las redes sociales. Mientras nuestras meditaciones avanzan ella ha comenzado a llenar su silencio con nuevas aspiraciones, a poner su atención en los segundos que siente bienestar en vez de en los segundos incómodos. Este es  uno de los más grandes ejemplos que la vida me ha regalado en días pasados. Cada nueva inhalación es una nueva oportunidad de volver a comenzar, literalmente ella está viviendo esta experiencia en carne propia.

Aislada por un dolor espiritual, siempre sintió que quería conocer un poco más sobre la mente, pero quienes la rodeaban sólo se ocupaban de asistir a fiestas, comprar los últimos zapatos de moda, y degustar la última propuesta de restaurante que la revista de actualidad proponía.

juliana klinkert gracias mujeresCómo vivir de manera espiritual en este mundo material? Fue una respuesta que rondó profundamente por varios años en su mente, cansada de no encontrar esta respuesta decidió aislarse. Encontrando un poco de confort al principio pero mucho dolor al transcurrir de los días.

Muchas de las sesiones que tenemos me identifico al 400% con ella.

Un día cuando aún vivía en Colombia fui a una sicóloga, una que era bien famosa, juré que ella me daría un buen consejo. Pues no sabía que hacer con esa sensación y la única respuesta que pude encontrar en su voz fue… Pues salte de esta mundo, acá no perteneces! esa gente espiritual solo puede vivir en monasterios, adiós! Esa fue su respuesta.

Al salir tuve que pagar la sesión y el único pensamiento que llegó a mi mente fue, wow, parece que ella tiene sufrimiento también, y de repente este no es el lugar en el que me enseñarán a vivir en este mundo.

Gracias a esta sicóloga pude descubrir que independiente del rol que juguemos en esta vida seguimos siendo humanas y que las emociones seguirán rondando en nuestra mente hasta ese gran día que podamos descubrir el silencio, ese espacio entre un pensamiento y otro.

Así que esta sicóloga me invitó a ir más profundo en mi mente, a ir más allá del plano material, y a seguir adentrándome a ese mundo que a veces nos atemoriza por que parece oscuro y tenebroso, pero que en realidad es indescriptible, es ese mundo en el que nos contagiamos de amor, y de claridad.

juliana klinkert guerrera espiritualEs ese mundo en el cual me di cuenta que nos asusta entrar por que pensamos que de repente nos convertiremos en alguien muy raro para este mundo, y entonces preferimos quedarnos en ese plano del restaurante, cine, fiesta, chisme, por que creemos que seremos aceptadas, mientras creemos que si entramos a descubrir ese espacio que existe entre palabra y palabra o entre pensamiento y pensamiento seremos rechazadas.

Lo mejor de esta historia es que cuando nos permitimos entrar en ese espacio de repente el mundo parece más brillante y el amor hacia cualquier condición es infinito. Es este espacio al que me comprometí a invitar a todas las mujeres con las que se sienten atraídas por conversar con migo.

Pues un dia estaba en un Uber, una mujer muy especial entro al coche con su hijo. Un niño de aproximadamente 6 años, ella vestía shorts muy cortos y top muy pequeño. Casi todo su cuerpo estaba al descubierto.  Los 3 estábamos en el asiento de atrás. El niño en la ventana, ella en el centro y yo en la otra ventana. Cuando la puerta se cerró el niño inclinó su cuerpo y me miró fijamente durante 5 minutos aproximadamente, en silencio.

Ni la mamá, ni el conductor de Uber, ni yo hablamos durante ese momento.

De repente ese silencio fue descubierto por su madre, quien preguntó, que pasa? Porque te quedaste enceguecido con ella?  En ese momento ella giró sus ojos hacia mi, sonrió con sus ojos casi aguados, y su única reacción fue, cerrar los ojos y sonreír mientras sus ojos se mantenían cerrados.

Que hablamos en ese silencio?  No es necesaria una respuesta. Pero si es un gran ejemplo de como ese espacio entre las palabras generó magia.

Mientras cada uno de ustedes leía esa corta historia que viví en el Uber que pasó con tu mente? Sacaste alguna conclusión acerca de la madre? Del niño? De mi?

Que tal si vuelves a leer esa misma historia desde ese espacio de silencio  entre las palabras?

Y le regalas una sonrisa a tu corazón.

Muchos abrazos para todas esas mujeres que están listas para entrar en ese espacio entre las palabras, también para todas aquellas que apenas lo están descubriendo y también para todas aquellas que aún no lo han encontrado.

Juliana klinkert y Gabriella WrightEste escrito está totalmente dedicado a Gabriella Wright, una mujer que me inspiró ha hablar sobre este silencio. Una mujer a quien escucharán prontamente en mi próximo Talk Show, una mujer que más que una gran actriz, madre e hija, es una guerrera espiritual.

Gracias Gabriella

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