Nuevo reto – Te animas?

Comenzar el día con una mente y un corazón sin toxinas mentales sería maravilloso.

¿Te animas a ser parte de este experimento?

Ya va siendo hora de definirme, a mi edad ya debería estar establecid@, como continúo mi carrera? Lo que estoy haciendo es completamente opuesto a lo que me apasiona, y la verdad, aún no se bien, si lo que creo que me apasiona, es, o no es mi verdadera pasión….

Estas son algunas de las situaciones que converso con las personas que trabajo.

Llena de gratitud con cada una de ellas he logrado inspirarme para escribir este artículo; puede ser que tú te encuentres en la misma condición y aún no hemos tenido la oportunidad de conocernos.

Si has llegado hasta este párrafo quiere decir que ya estamos teniendo la oportunidad de conocernos, así que saludo tu corazón con respeto y deseo que puedas descubrir alguna verdad a través de estas palabras…

Gran parte de nuestra vida nos sentimos insatisfechos; por qué? Por todas las toxinas mentales que hemos acumulado desde antes de nacer. Cada uno de nosotros necesita respirar para vivir, en este respirar no solo inhalamos o exhalamos nitrógeno, oxígeno…. sino también las emociones.

Todo en este mundo es interdependiente, por ejemplo; si queremos comer debemos ir a un restaurante, al supermercado, o plantar nuestros alimentos y esperar la cosecha; si queremos limpiar nuestro cuerpo debemos buscar agua, si queremos estar vivos debemos respirar, si queremos estar saludables debemos permitirle a nuestros órganos estar saludables. Si queremos sonreír debemos buscar situaciones o personas que nos permitan estirar nuestros labios y relajar nuestro corazón. Cada persona depende de situaciones exteriores e interiores para mantenerse viva en este mundo.

Hoy en día existe un gran movimiento para generar conciencia sobre la importancia del reciclar, del ponerle atención al planeta, de cuidar las condiciones exteriores. Se ha creado un objetivo puntual impulsado por la UE; reciclar el 50% de los residuos domésticos y similares para el año 2020.

Ecologistas, políticos y diferentes organizaciones, nos invitan  a que reciclemos para evitar la contaminación del aire y del agua. Nos enseñan acerca de la importancia de reciclar  pilas, envases de plástico, papel, cartón, latas, vidrio, acero, neumáticos… etc, Todo lo que está en el exterior..

Aún no tenemos un líder, un ecologista espiritual que nos invite a reciclar lo invisible, lo no sólido. Nadie nos ha invitado a reciclar las emociones, a reciclar el mundo interior, el mundo invisible; Las emociones; las emociones negativas, como las preocupaciones, crean toxinas mentales y también contaminan el aire, el agua y a los demás seres.

Hoy en día las personas sufren por diferentes causas; hambre, falta de dinero para ver un médico, no tener trabajo, la guerra; el miedo al futuro. “En los próximos 20 años más gente estará afectada por depresión que por cualquier otro problema de salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Uno de cada cinco niños sufre trastornos o problemas mentales y cada año cerca de 800 mil personas cometen suicidio. Estima la OMS que un 5% de la población mundial sufre una enfermedad depresiva, y estima que para el 2020 la depresión se convertirá en la segunda causa de incapacidad en el mundo. 100 millones en el mundo están tomando psicotrópicos y 27 millones un antidepresivo.”1

La situación es real, está sucediendo, y necesitamos hacer algo adicional, necesitamos RECICLAR NUESTRAS EMOCIONES.

Las personas están llenándose de miedo, la polución emocional está creciendo. Todos los seres están respirando estas toxinas.  Aun reconociendo esta situación las personas carecen de conciencia sobre la importancia de reciclar las emociones, y simplemente exhalan e inhalan sus toxinas mentales tal como cuando alguien sin conciencia del planeta tira una botella plástica en la calle.

De la misma manera que un río se puede contaminar al recibir residuos tóxicos, las personas se pueden contaminar al recibir emociones negativas. Por esto es que hoy en día propongo que reciclemos las emociones. Que tengamos conciencia que lo único que contamina el medio ambiente no es el plástico, etc… sino que nuestros pensamientos también juegan un rol esencial en esta contaminación.

Ustedes mismos pueden hacer el experimento, como se sienten cuando llegan después de hacer ejercicio a un espacio donde hay una pareja discutiendo? Como se sienten después de terminar una conversación con su mejor amiga/amigo y pasar por un callejón oscuro donde hay un grupo de personas consumiendo drogas y hablando groserías?

Reciclar las emociones significa a857prender  a transformar la ignorancia en consciencia, la oscuridad en luz, la tristeza en felicidad. Para poder exhalar pureza. Que tal si comienzas con esta práctica?

Comenzar el día con una mente y un corazón sin toxinas mentales sería maravilloso.

¿Te animas a ser parte de este experimento?

Si quieres aprender a reciclar las emociones suscríbete en mi página http://julianaklinkert.com/contact-forms/ y envíame un correo electrónico a julianaklinkert@gmail.com con el título “quiero aprender a reciclar mis emociones” yo te responderé de manera personal la práctica.

Te mando una sonrisa desde el corazon